Me lo recuerda y lo olvido, y no hay más amor que su preocupación, ¿y es el corazón de quien, cuando culpa a sus entrañas con el silencio de la noche, me protege y me cuida con sus ojos? Lo invoco y el me escucha Y sus dones me abrumarán. Él es misericordioso. Él no me abandonará cuando diga: “Oh, es Dios” quien me salvará, aunque esté avergonzado. Y espero en Él, temo y le pido que tenga misericordia de mí, para que me alcance con su misericordia. Él es manso, gentil y no nos apresura, y si le desobedecemos, hay personas que no nos interrumpen. Y lo cortamos Él es Dios para el alma excepto